FELIÇ SANT JORDI!

A propósito de Sant Jordi

Cierra los ojos, detente un momento. Si quieres, claro.

Confinadas en nuestras casas podemos escuchar el eco del silencio cuando todos duermen. Podemos aprender a qué huele el tiempo que nos ha sido dado y qué hacer con él.

¿Y si nos atreviéramos a degustar a qué sabe la libertad? ¿Y si nos atreviéramos a mirar a los ojos de nuestro particular dragón? Quizás, si lográramos que nuestros cuerpos lucieran una brillante armadura, nos acercaríamos a ver.  Pero… ¿Y si no hiciera falta la armadura?

Las torres donde vivían las doncellas desaparecieron con el último dragón. No somos princesas que necesitemos ser liberadas. Queremos saborear la libertad, tener derecho a no sentirnos bien, a dudar al tomar una decisión, a equivocarnos y a cambiar de opinión.

Cuando el ánimo cae, las lágrimas brotan atropelladamente de nuestros enrojecidos ojos y las ansias devoran la poca energía con la que despertamos, el dragón despierta en forma del todopoderoso miedo. Y nos bloquea.

Pero vamos a la compra, nos ponemos las mascarillas y los guantes, hacemos la cola del pan y nos paramos a sentir el calor del rayo del sol que, por suerte, cae frente a la panadería. Y mientras esperamos, pensamos en qué comida preparar, qué juego hacer o qué poesía leer a nuestros retoños, las hijas y los hijos que forman parte de nuestras vidas.

Entonces, cuando disponemos de momentos de claridad, miramos de frente a nuestro dragón interno y vemos que empequeñece. Aunque sea un poco.

¿Y si le mantuviéramos la mirada? ¿Y si, a base de mirarlo como un compañero desagradable de viaje, descubriéramos que no es tal dragón, que siempre fue lagartija?

Feliz Sant Jordi de parte de todo el equipo de la Unidad de Salud Mental Perinatal CLINIC-BCN.

Texto de Ester Roda, Enfermera y Antropóloga.